lunes, 25 de febrero de 2013

El desastre de Colpensiones

El desastre de Colpensiones

25 DE FEBRERO DE 2013

Es un llamado desesperado, una especie de clamor in articulo mortis con el cual se pretende que la Corte Constitucional declare el caos dentro de la administradora Colombiana de Pensiones (Colpensiones) y tratar de salvarla.

Con solo indicar que la justicia ha fallado 50,000 tutelas en contra de la entidad se da a entender la gravedad de la situación en una entidad de la que, en cierto modo, depende la vida de miles de colombianos jubilados.

Pero el mal es bastante más grave. De acuerdo con su presidente, Pedro Nel Ospina, Colpensiones no está en capacidad de superar el lío en el que está metida desde su nacimiento hace seis meses.

Estas cifras complementan la radiografía: están estancados 51.000 trámites por bonos pensionales, 240.000 derechos de petición, 300.000 correcciones de historia laboral y 216.000 solicitudes de reconocimiento de pensión. En total, hay más de 800.000 trámites rezagados, entre ellos 37.000 solicitudes de pensión nuevas, mientras cada mes llegan 14.000 trámites.

Pero, ¿cómo una entidad que se anunció moderna y eficiente, apta para administrar el régimen pensional, se convirtió en un peligroso monstruo que puede llevar a la ruina miles de vidas y al desastre el régimen de pensiones?

Fue falta de previsión, pese a que el Seguro Social, que manejaba el asunto, advirtió que Colpensiones no estaba lista para asumir el compromiso. ¿Cómo no iba a estar lista para lo que fuera una entidad a la que ya le habían invertido 167.000 millones de pesos? Pues el Seguro Social tenía la razón.

Hoy, Colpensiones le pide a la Corte Constitucional que la declare en un “estado de caos constitucional”, clase de amparo que reconoce una situación generalizada de violaciones de derechos fundamentales. Si es admitida la solicitud, queda suspendido el cumplimiento de las tutelas y varios incidentes de desacato. Y le dará a la entidad un año para ejecutar un plan de choque.

A ello se opone la Procuraduría, para la que todo se trata sólo de grave ineficiencia de Colpensiones, nada más. Con presupuesto de 337.000 millones de pesos anuales, este monstruo de lentitud paquidérmica e incapacidad total manifiesta, está hoy al borde de una muerte muy rápida.

Mientras tanto, por toda Colombia, los pensionados ruegan soluciones prontas para su problema: la falta de las mesadas para comer y vestirse, para eludir al agiotista y al prendero y poder ponerle la cara al tendero acosador.

El mejor escenario incluye una decisión de la Corte Constitucional favorable al plazo pedido de un año que Colpensiones dice necesitar para ponerse al día en todos los miles y miles de trámites estancados. Desde luego, no hay garantía de que las cosas sean así de fáciles y de efectivas.

Así, como el septuagenario coronel que Gabriel García Márquez rescató de los anaqueles del olvido pensional, en muchos pueblos de Colombia, cada viernes, los jubilados saldrán al muelle o al correo, a esperar una carta que jamás les llegará en vida y que les debe decir que su solicitud de pensión fue aprobada por la flamante entidad que no ha pasado de ser un caos general.

Y si la mujer de uno de estos viejos que agonizan en la espera le pregunta qué comerán mañana, sin duda la respuesta será la misma, terrible, contundente y demoledora del anciano coronel caribe: ¡mierda!
http://www.laopinion.com.co/noticias/index.php?option=com_content&task=view&id=414608&Itemid=37

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