jueves, 13 de marzo de 2014

Con manteca de maní detectan señales de Alzheimer

¿Por qué no probar si el sistema del olfato puede servir para indagar si algunos pacientes con trastornos mentales pueden padecer la enfermedad de Alzheimer, algo verdaderamente difícil de diagnosticar de manera temprana?

Esa fue la pregunta que se hizo la sicóloga, Jennifer Stamps, vinculada al Instituto del Cerebro McKnight, de la Universidad de la Florida, en Gainsville, para iniciar su investigación; para la cual recibió el apoyo del profesor Kenneth Heilman, del Instituto de Neurología del mismo centro académico.
Stamps observó que el sentido del olfato no se había tenido en cuenta para verificar diagnósticos entre los pacientes tratados por trastornos de la memoria.
OLER LA MANTECA
Ella conocía que una de las primeras zonas afectadas cuando se padece algún tipo de demencia es la parte inferior del lóbulo temporal, o primer par craneal.
Se decidió entonces por hacer oler a los pacientes, la manteca de maní, que se caracteriza por ser penetrante y puro, además de muy fácil adquisición.
Para el efecto, fue midiendo la reacción, alternando la inhalación entre las fosas izquierda y derecha de la nariz.
Utilizando una regla y una cuchara con 14 gramos de manteca de maní, que alejaba centímetro a centímetro, contabilizando así el grado de sensibilidad del paciente.
De esa forma, descubrió y confirmo que los pacientes con problemas de Alzheimer, estaban perdiendo el sentido del olfato, según los indicios que arrojaron las pruebas a través de la fosa izquierda de la nariz.
Los pacientes con otro tipo de problemas mentales, no tuvieron ninguna reacción anormal, al oler la manteca de maní.
UNA TAREA LARGA
El profesor Heilman, expresó su satisfacción ante el nuevo hallazgo al explicar que el proceso de confirmar la presencia de enfermedades mentales, particularmente, el mal de Alzheimer, generalmente es una tarea muy larga, muy costosa y en algunos casos, compleja, cuando se utilizan métodos invasivos. Por otro lado, no se hizo esperar la complacencia de la Doctora Stamps, graduada de la Universidad de Vanderbilt, en Tennessee.
Ella siguió al pie de la letra la recomendación de su profesor asociado, quien desde un comienzo le manifestó: le apoyamos su experimento, bajo la condición de que se haga corto en tiempo y en dinero.
Germán Duque

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